Evita Riesgos y aprende a Empaquetar Correctamente


Los avances en la tecnología moderna y en la logística global han hecho posible que los distribuidores de flores cultiven, empaquen y envíen flores recién cortadas desde cualquier rincón del mundo hacia mercados en todas partes. Sin embargo, incluso con estas capacidades, la calidad puede verse comprometida por errores evitables; uno de los más frecuentes es el exceso de carga en las cajas. Aunque pueda parecer eficiente incluir algunos tallos adicionales, los riesgos para la calidad del producto superan con creces cualquier beneficio a corto plazo.
El exceso de carga tiene un precio: los riesgos que asumes
· Una mala circulación del aire durante el transporte casi garantiza un deterioro en la calidad de las flores. Cuando las cajas se llenan en exceso, la condensación y el exceso de humedad se acumulan rápidamente, creando las condiciones ideales para la aparición de Botrytis; y, como bien sabe cualquier distribuidor, no existe tal cosa como “un poco de Botrytis”. Una vez que se instala, se propaga con rapidez y provoca daños irreversibles. Recomendamos forrar las cajas con papel de transporte FloraLife® Transport Paper.
· El exceso de carga puede provocar daños físicos, lo que genera un entorno de gran estrés que induce a las flores a producir etileno. Los daños mecánicos derivados de un empaquetado demasiado apretado, sumados al estrés provocado por el espacio limitado, hacen que los tallos liberen aún más etileno. Una vez que una flor comienza a producirlo, las flores cercanas captan la señal y empiezan a liberar etileno también, lo que acelera la senescencia (el proceso de muerte) y reduce drásticamente la vida útil en florero. Entre las medidas para combatir la exposición al etileno se incluyen evitar el exceso de carga y utilizar tratamientos que inhiban la acción del etileno, como los sobres EthylBloc™.
· Un enfriamiento previo adecuado es esencial para mantener la cadena de frío; sin embargo, si las cajas están demasiado llenas, el aire no puede circular de manera uniforme en su interior. Si no se realiza un enfriamiento previo exhaustivo, las cajas retienen calor, lo que aumenta la condensación y la tasa de respiración, además de desencadenar la producción de etileno. Cuando el enfriamiento previo se efectúa correctamente, las flores se mantienen a la temperatura adecuada desde el principio, lo que reduce la acumulación de humedad, ralentiza la respiración y disminuye el riesgo de aparición de enfermedades.
· El exceso de carga aumenta considerablemente el riesgo de sufrir daños físicos y mecánicos. Cuando las flores se empaquetan de forma muy densa, las flores y el follaje pueden magullarse con facilidad, y los tallos son más propensos a doblarse o romperse bajo presión. Asimismo, las cajas excesivamente llenas no se apilan bien sobre los palets, lo que obliga a las flores a soportar el peso de una carga mal estibada y aumenta la probabilidad de que sufran magulladuras, aplastamiento y daños estructurales. Una escasa estabilidad en el palet puede provocar que las cajas se desplacen o se caigan durante el transporte y la manipulación; en algunos casos, las cajas pueden incluso perderse por completo. Esta inestabilidad agrava los daños tanto en las flores como en el embalaje. Tales desperfectos no solo reducen la calidad visual, sino que también acortan la vida útil en florero y disminuyen el valor general del producto.
Lo que nos enseña la experiencia
El exceso de carga en las cajas puede parecer un atajo inofensivo, pero su impacto en la calidad de las flores es, en realidad, considerable. Las cajas demasiado llenas restringen la circulación del aire, favorecen la acumulación de humedad y crean el entorno ideal para la aparición de enfermedades; además, la presión adicional puede provocar magulladuras y daños tanto en las flores como en el follaje, e incluso la rotura de los tallos. Para cuando estas flores llegan a su destino, es muy probable que su estado se haya visto afectado: su rendimiento será deficiente, su aspecto menos vibrante y su vida útil en florero, considerablemente reducida. Al final, los pocos tallos adicionales que se logran meter a presión en una caja no compensan, ni de lejos, la pérdida de calidad ni la insatisfacción del cliente.




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